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miércoles, 12 de marzo de 2014

POR FIN HE TERMINADO MI ALBUM DEL CAMINO DE SANTIAGO

Me ha llevado tiempo, pero es que no me sobraba precisamente. 
Da igual, ya lo tengo listo. Lo he hecho desde cero, hasta el archivador es de fabricación casera con un trozo de cartón. 
Hay que cosas que pulir pero para ser el primero me siento muy orgullosa.


La portada, me parece muy alegre con esas grandes letras de goma eva



El álbum es uno normal con sus hojas para meter las fotos, pero entre ellas he añadido alguna de mi propia cosecha.
Por cierto, tuve que cortar las hojas de un álbum que tenía a medio llenar y es que no quería uno comprado, quería que fuera casero para poder introducirle los adornos que yo viera oportunos. Al final a Vimbrio se le ocurrió que las cortara de ese álbum que polulaba por casa. Simplemente le pegué el borde con cartulina para añadirle los agujeros por los que meter las anillas... y ahora se me está ocurriendo que ahí puedo anotar los lugares y fechas de las fotos!!!



Qué buenos compañeros, caminantes y peregrinos!





Esa es la letra de Chove en Santiago, de Federico García Lorca, porque sí, porque nos llovió en Santiago. Hubiera sido una pena que no nos hubiese caído ni unas gotitas. Se hizo esperar, pero llovió!


martes, 6 de agosto de 2013

EPÍLOGO

Después de todo, llegué a mi casa. Después de los nervios, el dolor, las agujetas, la desesperación... pero también después de las risas, el buen ambiente, el compañerismo... después de todo, aquí estoy.
La vivencia se queda en el corazón y en la memoria. Hay que usarla en la vida cotidiana para saber afrontar las ampollas que irán saliendo con paciencia, sabiendo que, tarde o temprano, si se sigue caminando, se llega al albergue.
¡Me alegro tanto de haberlo hecho! Y todavía me alegra más haberme dejado convencer por Kike para comenzarlo mucho antes de Sarria.
¡Me he sentido peregrina, continuadora de una tradición que se remonta a más de mil años!
Llegar a la plaza del Obradoiro es una emoción única, mística. Sabes que estás en un lugar con una energía especial, antigua. Sentarte en el suelo, mirando a esa catedral ha sido lo mejor de mi estancia en Santiago. Fijarte en cada detalle de la fachada, contemplar la llegada de los peregrinos y emocionarte recordando la tuya, mirar a la gente que se tumba en el suelo para ver la M del mundo, se sienta a hablar o simplemente contemplar igual que yo.
Era cierto lo que decía un amigo: lo que cuenta, lo que te queda es el Camino en sí, pero también era cierto lo que decía yo: sin esa meta maravillosa, el Camino no tiene sentido (al menos para mí). Sería sólo hacer senderismo, sería hacer un viaje, una excursión. Es llegar al corazón de Santiago, a ese kilómetro 0, lo que hace que el Camino se meta en el alma y no salga nunca más...
¡¡Buen Camino!!


jueves, 1 de agosto de 2013

Novena etapa: O Pedrouzo - Santiago de Compostela

Llegué. Acabé mi Camino y entré en la plaza del Obradoiro con tanta emoción que no podía ni hablar.
La etapa fue muy fácil, lo único que pensaba que sería duro era la subida a Monte do Gozo, pero estaba equivocada, también pensaba que el dicho monte sería una preciosidad y que vería Santiago con las torres de la catedral... vamos, super equivocada.


La entrada a la ciudad de Santiago no fue mal y no era fea (no en plan polígonos y eso) pero la catedral estaba lejos todavía y llega un momento que te desesperas porque lo que quieres es llegar ya.


Pero todo llega y al fin vislumbramos una de las torres y entonces la emoción y las lágrimas te pueden y la llegada a la plaza es preciosa. 
Cumplí!! Deseé durante años hacer el Camino y lo he hecho. Durante el Camino, deseé con toda el alma llegar y he llegado.



Obtuve mi compostelana, entré en la catedral, abracé a Santiago y vi la tumba. He sido peregrina y me ha enamorado serlo. He cargado con mi mochila y mis piernas han andado durante 200 km. Ha sido duro, ha sido doloroso, pero también una aventura irrepetible.
El Camino es algo más que un viaje y hay que vivirlo así. Es una experiencia personal, una constante superación y yo la inicié a pesar de mis miedos, la seguí y esa mañana la concluí y aún no me lo creo: Soy peregrina de Santiago de Compostela!!
Agotados nos fuimos al hotel a descansar. Por la noche habíamos quedado los peregrinos para cenar juntos y despedirnos.


Fue una noche muy bonita, pero triste. Nos decíamos adiós después de tantos momentos.
Lo más divertido fue bailar muñeiras al lado de la puerta del Perdón. La noche en Santiago era preciosa. Comimos muy bien (incluido el pulpo, por supuesto) y después de tomar una copa nos fuimos al Obradoiro a disfrutar de la catedral iluminada, por el camino sonaron las campanas que te ponen la carne de gallina.





Tras las últimas fotos, nos despedimos de Eva y Migue, que se iban al día siguiente, con la propuesta de ir a verlos a Arcos... les tomaremos la palabra :)
Nos fuimos al hotel absolutamente rendidos. Había sido un día intenso y lleno de emociones. Y ahora teníamos dos días para pasear y disfrutar de Santiago con toda la calma y tranquilidad del mundo!

miércoles, 31 de julio de 2013

Octava etapa: Ribadiso - O Pedrouzo

Penúltima etapa. Al día siguiente entrábamos en Santiago. Inmensa alegría porque ya había muchas ganas y el cuerpo necesitaba un descanso, a pesar de ir bastante bien y penilla porque esto se acababa.
Esta etapa simplemente me puso de mal humor. No nos esperábamos las cuestas pronunciadas que tendríamos que subir antes del amanecer y, para colmo, con piedras sueltas del tamaño de mi puño por todo el camino, por lo que el poco bosque que nos encontramos no lo pude disfrutar, no era muy recomendable levantar la vista del suelo.
Eso sí, aunque mantenía mi buen fondo físico, los gemelos me tiraban bocados y lo pasé bastante mal.
Llegué al albergue bastante encorajinada con la etapa pero habiendo hecho un tiempo magnífico (tuvimos que esperar durante 2 horas a que abrieran). Si estaría de mala leche en esta etapa que, cuando ya quedaba poco para llegar nos adelantó una jovencita (durante todo el camino más o menos habíamos estado coincidiendo con un grupo de chavales de Cádiz). Iba con dos bastones, sin mochila y escuchando música... y me entraron ganas de darle con mi bastón en la cabeza, eso no es hacer el Camino!!!!
El albergue municipal de Pedrouzo es feo, cutre y mal equipado, por ejemplo, 4 cuerdas de tender para 120 personas que tienen bastante ropa que lavar(tuvimos que utilizar la lavadora y la secadora); una habitación repleta de camas y sólo dos enchufes... cositas así. Para olvidar, pero olvidado estaba prácticamente al instante porque al día siguiente entrábamos en la plaza del Obradoiro y esta gran aventura terminaba...

martes, 30 de julio de 2013

Séptima etapa: Ponte Campaña - Ribadiso da Baixo

Ese día era mi santo y por esa zona la virgen del Carmen tiene mucha devoción.


La etapa había sido algo chunga porque, después del desayuno (muy celebrado ya que pasaron al menos 3 horas desde la salida del albergue hasta que encontramos un sitio para desayunar) se me puso una bola de mucosidad o flema en la garganta y pasé mucho tiempo con fatiga y ganas de vomitar. Lo que me ayudó a echarlo todo fue una cuesta del copón que me hizo echar los higadillos, literalmente, pero ya no pude ir bien porque, con los esfuerzos, comencé a sudar exageradamente y me quedé muy floja.
Así que la etapa se me hizo muy larga aunque, en realidad, no era tan complicada como creíamos y, además, habíamos recortado muchos kilómetros gracias a nuestro método de ir adelantando de las etapas siguientes.
El albergue de Ribadiso está justo al lado del río Iso, con un puente romano, el cual, según los escritos que se conservan, es el más antiguo de Galicia.


Es muy bonito y tranquilo y llegar de la caminata y poder remojar los pies en el agua helada es una gozada.



La gracia del día vino relacionada con la comida. 
Nos dijeron el día anterior que el albergue tenía cocina pero sin menaje y quiero recordar que yo llevaba desde Portomarín un paquete de espaguetis y un cartón de tomate frito (Migue llevaba el otro). Habíamos decidido comprar algo en Melide, pero llegamos tan temprano al pueblo que sólo pudimos comprar pan. Así que nos encontramos en Ribadiso con todos los avíos para un buen plato de pasta, pero sin posibilidad de cocinarlo.
Afortunadamente, unos peregrinos tenían una olla y nos la dejaron a cambio de uno de los botes de tomate (por cierto que el Camino parece que castiga la falta de generosidad. Esos mismos peregrinos tenían un colador y, sabiendo que íbamos a hacer pasta, no nos lo dejaron. Luego, cuando les tocó el turno a ellos de cocinar, se les rompió la hornilla y hasta bien entrada la tarde no empezó a funcionar, prácticamente cenaron más que almorzar).
En la olla cocinamos los espaguetis y, como no teníamos colador, a Eva se le ocurrió coger una de sus bolsas de congelador y yo, con un tenedor, le hice los boquetes. Luego en la misma olla, Kike preparó un sofrito con una cebolla que aún guardábamos y ahí mismo nos comimos nuestros espaguetis con tomate. Desde luego la necesidad es la madre de la inventiva!!




Qué mal me parece las cocinas sin menaje. No es el único albergue que está así. La verdad es que conforme te vas acercando a Santiago te vas dando cuenta del negocio que es esto. Una pena, en las etapas más alejadas sí vives un peregrinaje más auténtico. 
En las zonas cercanas se convierte casi en un parque temático y buscan sacar dinero por todas partes y es injusto. Hacemos un peregrinaje y lo hacemos con su sentido de humildad incluido. Quien quiera comer en bares o de menú que lo haga, pero debe existir una opción decente para quien no quiera o no pueda.
La tarde pasó como todas las demás. Absoluta tranquilidad, sentados a la orilla del río, mirando las libélulas azules jugar. Una delicia. 





El albergue de Ribadiso fue nuestro último albergue bueno, pero ya daba igual, estábamos a menos de 40 kilómetros de Santiago!!!